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El concepto

Los conceptos energy poverty (pobreza de energía) y fuel poverty (pobreza de combustible) suelen confundirse. Se está en un estado de fuel poverty cuando los hogares no pueden satisfacer adecuadamente sus necesidades de calefacción debido a limitantes económicas (ingresos insuficientes).

El concepto de pobreza de energía es más amplio, asociado a un estado en el cual los hogares tienen dificultades para acceder a fuentes de energía limpias (electricidad y otros combustibles que no generan contaminación intradomiciliaria). Cuando el bienestar de las personas disminuye debido a un bajo consumo de energía, al uso de combustibles contaminantes, o una excesiva pérdida de tiempo asociada a la recolección de combustibles, se está en un estado de pobreza de energía.

Si quieres saber más sobre Pobreza de energía, te invitamos a leer nuestros boletínes técnicos Bosque, Energía y Socidad; donde análizamos en detalle esta problemática para la Región de Los Ríos.

Ver Bosque, Energía y Sociedad N°1: EL DILEMA DE LA LEÑA, ¿cómo reducir la contaminación del aire sin incrementar el costo en calefacción?

Ver Bosque, Energía y Sociedad N°3: CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA, atacando el síntoma, no la enfermedad.

Ver Bosque, Energía y Sociedad N°5: DEMANDA DE LEÑA Y POLÍTICAS DE ENERGÍA EN EL CENTRO - SUR DE CHILE

Ver presentación ¿Satisfacemos adecuadamente nuestras necesidades de calefacción?

Ver: https://www.iea.org/topics/energypoverty/

 

  1. Consumo de energía
  2. Fuentes de energía
  3. Periodo de calefacción
  4. Pobreza y calefacción
  5. Pobreza de energía
  6. Referencias
El sector residencial de la ciudad de Valdivia consume 767 GWh/año, sin considerar transporte. La leña aporta el 79% de este volumen, la cual se emplea fundamentalmente en calefacción (también se utiliza para cocinar alimentos y calentar agua) (Figura 1). Le siguen en importancia el gas licuado (12%), que se emplea para calentar agua y cocinar, y la electricidad (7%; iluminación, refrigeración, electrodomésticos, etc.). En las ciudades de La Unión y Panguipulli el sector residencial consume 173 y 175 GWh/año, de los cuales la leña aporta el 88% y 84%, seguida por el gas licuado (7% y 10%) y la electricidad (5% y 5%), respectivamente (INFOR, 2015).


Figura 1. Consumo final de energía sector residencial de la ciudad de Valdivia
 
La leña se utiliza en aparatos que tienen ductos de evacuación de gases, lo que reduce la emisión directa de material particulado y otros contaminantes dentro de la vivienda (estufas con templador y cocinas simples). Antes de que la leña se masificara, los principales combustibles utilizados para calefacción eran el carbón vegetal y el aserrín, los cuales se quemaban en fogones o artefactos que no tenían ductos de evacuación de gases (ej. brasero). Desde esa perspectiva, la forma como se utiliza la leña actualmente representa un avance en comparación a los antiguos sistemas de calefacción.
La cantidad de hogares que utilizan leña para calefacción, así como el empleo de estufas más modernas, han ido en aumento en los últimos 25 años (Figura 2). En 1991, el 76% de los hogares valdivianos utilizaba leña (82% equipos simples y sólo el 8% estufas con templador), lo cual aumentó al 95% en 2014 (43% equipos simples y 57% estufas con templador) (Murua et al., 1993; INFOR, 2015). El uso de electricidad también se expandió, alcanzando en la actualidad al 14% de los hogares. El uso de gas licuado y kerosene aumentó en el periodo 1991-2003, pero posteriormente cayó, mientras que el pellet de madera surge como una nueva alternativa de calefacción (0.3% de los hogares, pero en aumento).

Figura 2. Fuentes de energía utilizadas para calefacción entre 1991 y 2014 en la ciudad de Valdivia

Estos datos muestran que si bien existe un proceso de modernización de los sistemas de calefacción, avanzando hacia combustibles más limpios y eficientes, aún se observan problemas serios que afectan el bienestar de la población. Uno de estos problemas es la contaminación atmosférica urbana generada por el uso ineficiente de leña. Durante ciertos días del año, especialmente cuando se producen eventos de inversión térmica, la concentración de material particulado y otros gases contaminantes alcanza niveles peligrosos para la salud humana.
 
En promedio, los calefactores se mantienen encendidos entre 12 y 13 horas/día en las tres ciudades. En Valdivia, sólo el 9% de los hogares mantiene el calefactor encendido todo el día, mientras que en La Unión y Panguipulli eso ocurre en el 6% y 13% de los hogares, respectivamente (INFOR, 2015). Si se consideran sólo 16 horas de calefacción (descontando las ocho horas que las personas destinan a dormir), sólo el 22%, 19% y 28% de los hogares tienen el calefactor encendido en las ciudades de Valdivia, La Unión y Panguipulli, respectivamente (Figuras 3, 4 y 5).
Es decir, hoy, las tres principales ciudades de la Región de Los Ríos muestran un alto nivel de pobreza de combustible, lo cual puede extrapolarse al resto de las ciudades de la Región, y muy probablemente también a áreas rurales.
Figura 3. Horas de calefacción promedio por día en los hogares de la ciudad de Valdivia




Figura 4. Horas de calefacción promedio por día en los hogares de la ciudad de La Unión




Figura 5. Horas de calefacción promedio por día en los hogares de la ciudad de Panguipulli



De acuerdo a INFOR (2015) el 61% de los hogares de la ciudad de Valdivia cortan la calefacción a propósito con el fin de ahorrar dinero, lo que es una muestra clara de pobreza de combustible. Los ingresos simplemente no alcanzan para mantener encendido el calefactor durante todo el día, independientemente del combustible.
 
Existe evidencia para plantear que existen altos niveles de pobreza de combustible en la Región de Los Ríos. Sin embargo, la evidencia es limitada porque se basa únicamente en el tiempo que los calefactores están encendidos y no en la temperatura intradomiciliaria, que es lo que finalmente importa (mantener temperatura de confort térmico).
Teóricamente, una vivienda puede mantener una temperatura de confort térmico (entre 18º y 24ºC) durante varias horas, sin necesidad de que esté funcionando el calefactor. Sin embargo, esto no ocurre con frecuencia en los hogares de Chile debido a la mala aislación térmica de las viviendas y la escasa masa térmica de los calefactores. La experiencia indica que la ausencia de un calefactor encendido se asocia a bajas temperaturas dentro de la vivienda.
La Figura 6, elaborada en base a los datos medidos por Barría (2012) en agosto del 2008, muestra como fluctúa la temperatura dentro de la vivienda dependiendo del tipo de calefacción utilizado. La línea negra muestra una vivienda sin calefacción, en la cual nunca se alcanza una temperatura de confort térmico (temperatura máxima dentro de la vivienda de 15ºC), mientras que las líneas azul y naranja muestran viviendas calefaccionadas con gas licuado y leña, respectivamente.
En el caso del gas licuado, se observa como el usuario enciende y apaga el calefactor a lo largo del día (picos de temperatura), probablemente con el fin de ahorrar combustible, lo que permite mantener la temperatura entre 16ºC y 22ºC durante 11 horas. En el caso de la leña, se observan picos de temperatura cada vez que el usuario alimenta la estufa con leños, los cuales están por sobre la zona de confort térmico. En este caso, se mantiene una temperatura mayor a 18º C durante 16 horas. En ambos casos, en cuanto se deja de usar el calefactor la temperatura cae rápidamente.

Figura 6. Temperatura dentro de la vivienda en función de distintos sistemas de calefacción
 
Reyes et al (2015) señalan que el 60% de los hogares de Valdivia gastan más del 10% de sus ingresos en energía (calefacción, iluminación, cocción de alimentos, etc.), lo que según Boardman (1991) indicaría un estado de pobreza de energía. Sin embargo, estimaciones más precisas señalan que familias con ingresos menores a 600 mil pesos mensuales tendrían una alta probabilidad de estar en esa condición (Figura 7), lo que equivale al 50% de las familias valdivianas (INFOR, 2015).
En cualquier escenario, Valdivia y las demás ciudades de la Región de Los Ríos tienen altos niveles de pobreza de energía y pobreza de combustible, lo que debe ser considerado en la formulación de políticas públicas.
Según la Organización Mundial de la Salud vivir en ambientes fríos y húmedos se asocia a enfermedades respiratorias, problemas cardiacos y trastornos mentales, aspectos que han estado ausentes de la discusión sobre contaminación atmosférica y consumo de leña. La dimensión “salud humana” sólo se considera cuando se evalúan los impactos de la contaminación atmosférica, pero no cuando se analiza el consumo de leña (impactos positivos en la salud de las personas por acceder a un combustible de bajo costo).

Figura 7. Pobreza de energía en la ciudad de Valdivia
 

Boardmand B., 1991. Fuel poverty: from cold homes to affordable warmth. London: Belhaven Press.

INFOR (Instituto Forestal). 2015. Encuesta residencial urbana sobre consumo de energía, uso de combustibles derivados de la madera, estado higrotérmico de las viviendas y calefacción en las ciudades de Valdivia, La Unión y Panguipulli. Observatorio de los Combustibles Derivados de la Madera. Base de datos no publicada.

Murúa, R., Miranda, J., Ramírez, C., 1993. Necesidad de una Política de Bosques para Leña. Ambiente y Desarrollo 9 (9): 75-80.

Reyes, R., Nelson, H., Navarro, F., Retes, C., 2015. The Firewood Dilemma: humanhealth in a broader context of wellbeingin Chile. Energy for SustainableDevelopment, 28, 75-87.

 

Mapa Pobreza de Energía