combustible

Consumos de CDM

En Chile, el consumo de combustibles derivados de la madera, especialmente leña y desechos forestales, es muy importante. El año 2014 representaron el 24% de la matriz de energía primaria (MINENERGIA, 2014), porcentaje que podría aumentar significativamente dadas las imprecisiones observadas en la estimación del consumo industrial, y de algunos tipos de combustibles derivados de la madera como los desechos forestales e industriales, y el carbón vegetal. 
Los combustibles derivados de la madera se utilizan para calefaccionar recintos, cocinar, calentar agua, y producir vapor y electricidad. El sector industrial es el principal consumidor, con un 46% del total, seguido por el sector residencial rural (33%), el sector residencial urbano (19%) y los sectores comercial y público (3%) (Gómez-Lobo et al., 2006). 
El alto consumo de combustibles derivados de la madera se debe principalmente a las bajas temperaturas invernales en el centro y sur del país, a la abundancia de biomasa forestal, y a su bajo precio en comparación a otras fuentes de energía (gas licuado, kerosene, electricidad, etc.). En la zona central (regiones Metropolitana y de Valparaíso) se consume en promedio 1 m³/hogar/año (considerando sólo a los hogares que consumen), mientras que en Patagonia (Región de Aysén) el consumo alcanza los 18 m³/hogar/año (Reyes, 2013).
Hasta la década de los 90s, el consumo de combustibles derivados de la madera estaba más concentrado en el sector residencial. En 1992, INFOR (1994) estimó que casi un 60% del consumo correspondía a dicho sector. Sin embargo, durante la última década se ha incrementado el consumo del sector industrial (Gomez-Lobo et al., 2006). También se ha observado un aumento importante en el uso de combustibles derivados de la madera para producir electricidad, y pellets.