calefaccion

Viviendas

Aislación térmica

Una inadecuada aislación térmica permite que la energía generada para calefacción se pierda por techos, pisos, muros y ventanas. La pérdida de calor es proporcional a la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior, y a la superficie de la envolvente exterior, que debe estar conformada por materiales aislantes que minimicen la transferencia de calor y controlen las filtraciones. Se ha demostrado que una vivienda con buena aislación térmica y un diseño adecuado puede disminuir hasta en un 70% su demanda de energía para calefacción (Schueftan y González, 2015).

Para más información, revisar nuestro boletín Bosques y Sociedad N°2 acá

  1. Tipos de vivienda y problemas de construcción
  2. Programas y subsidios
  3. Calefacción distrital
  4. Referencias
  5. Mapa
El 85% de las viviendas existentes en la ciudad de Valdivia corresponden a casas, y el 15% a departamentos y otros. El 80% de esas viviendas fueron construidas con tabiques livianos de madera y acero galvanizado (Instituto Nacional de Estadísticas, 2002). La situación en las comunas de La Unión y Panguipulli es similar, aunque con una mayor participación de casas, y de construcción en tabiquería liviana de madera o acero galvanizado (94% y 96%, respectivamente).

Los principales problemas en la construcción de las viviendas son:

1. Infiltraciones de aire: facilitan el movimiento de aire entre el interior y exterior, aumentando el consumo energético. Además, el material particulado entra desde el exterior (contaminación intradomiciliaria).

2. Aparición de hongos y moho: ocurre por alta humedad relativa, la que se acentúa con el uso de la ducha, el secado de ropa, y la cocción de alimentos.

¿Por qué la condensación que, entre otras cosas permite el surgimiento de hongos, se produce principalmente en las esquinas de la vivienda?

Porque en las esquinas se genera una enorme desproporción entre la superficie interna y externa (proyección de la esquina hacia el exterior). Por lo tanto, la pérdida de calor es máxima en esas zonas. Cierta cantidad de aislante puede ser adecuada para la pared, pero no para las esquinas. Una forma de resolver el problema es reforzando el aislante térmico en las esquinas “abrigando” la vivienda. Si además el aislante térmico incluyera una barrera de vapor en la cara interior y una barrera de humedad en la cara exterior, se podría evitar la condensación superficial, principal causa de la aparición de hongos y moho.

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Regulaciones para la construcción de viviendas

En nuestro país, las construcciones se encuentran reguladas por la Ordenanza General de Urbanismo y Construcción. La normativa térmica elaborada el 2007 divide el país en 7 zonas climáticas. En la Región de los Ríos se encuentran las zonas climáticas (link a mapa adjunto) 5 (Valdivia, La Unión) y 6 (Panguipulli). La zona climática 6 tiene mayores exigencias, por tratarse de un clima más frío.

Actualmente, la ordenanza se encuentra en etapa de modificación. En esta nueva versión se divide el territorio nacional en 9 zonas climáticas y 3 unidades fisiográficas (Cordillera de la Costa, Depresión Intermedia y Cordillera de Los Andes). La nueva normativa térmica aumentará las exigencias, regulando entre otras cosas los puentes térmicos, las infiltraciones de aire y los sistemas de ventilación. Estas modificaciones entrarán en vigencia el año 2016 para las viviendas ubicadas en zonas saturadas con Plan de Descontaminación Ambiental (PDA), y el año 2017 en todo el país (Ministerio de Energía, 2014).

Una segunda etapa de actualización de la reglamentación térmica entraría en vigencia el año 2018 en zonas saturadas con PDA, y el 2020 en todo el país (Ministerio de Energía, 2014).

La reglamentación térmica de viviendas se encuentra disponible acá.

Calificación energética de viviendas

En 2014, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo y el Ministerio de Energía implementaron un sistema de calificación energética de viviendas que permite conocer la eficiencia energética de las viviendas nuevas en base a sus necesidades de calefacción, iluminación y agua caliente sanitaria, etiquetándolas con las letras A, B, C, D, E, F y G. “A” equivale a viviendas de alta eficiencia energética, mientras “G” representa lo opuesto (Ministerio de Vivienda y Urbanismo, 2015). Las viviendas construidas en base a la Norma Térmica 2007 recibirían la letra E, mientras que aquellas que han sido construidas sin cumplir ninguna norma (gran parte de las viviendas de la Región de Los Ríos) muy probablemente caerían en la categoría G.

El sistema de calificación utiliza dos letras para evaluar las viviendas, de acuerdo a:

a) Arquitectura: calidad de la construcción de la vivienda según materiales aislantes, orientación de la vivienda y de ventanas, y utilización de doble vidriado hermético.

b) Artefactos utilizados dentro de la vivienda y la utilización de energías renovables para calefacción, iluminación y agua caliente sanitaria.

Hasta inicios de 2016, 506 viviendas de la Región de Los Ríos han sido calificadas (sólo 76 en la ciudad de Valdivia), el 99% de las cuales corresponden a viviendas sociales financiadas por el SERVIU (Ministerio de Vivienda y Urbanismo, 2015b). 316 viviendas fueron calificadas con letra D, 189 viviendas con letra C, y sólo una vivienda con letra A, en lo que respecta a la calificación de arquitectura, y todas recibieron letra D para la calificación de artefactos y energía (Ministerio de Vivienda y Urbanismo, 2015).

El Proyecto de Ley de Eficiencia Energética elaborado por el actual gobierno entregará facultades al Ministerio de Vivienda y Urbanismo para etiquetar viviendas. Este proceso se realizará en tres etapas. Para el año 2016 será obligatorio el etiquetado de viviendas nuevas y existirá un etiquetado voluntario para viviendas usadas. El año 2020 será obligatoria la calificación energética de todas las viviendas usadas tasadas sobre 2.000 UF, y el año 2022 el etiquetado será obligatorio para todas las viviendas (Ministerio de Energía, 2014). 

Acondicionamiento térmico de viviendas

Según Fissore y Colonelli (2013), el consumo de energía primaria para calefacción podría bajar en un 50% si se realizan inversiones en aislación térmica de viviendas. Este tipo de medidas, aplicada en todas las viviendas valdivianas, tendría un costo de US$150 millones (Schueftan y González, 2013), generando ahorros por US$14 millones anuales debido a un menor consumo de leña, y un monto no determinado asociado a menores gastos en el sistema de salud.

En el 2009 comenzó a implementarse un subsidio para el mejoramiento de viviendas, en el marco del Programa de Protección del Patrimonio Familiar (Ministerio de Vivivienda y Urbanismo). El subsidio permite mejorar la aislación térmica de viviendas sociales o cuya tasación no supere las 650 UF. Más información sobre este programa acá

Recambio de equipos

El Ministerio de Medio Ambiente considera un presupuesto de unos US$33 millones para la implementación de un programa de recambio de calefactores a leña, que incluyen también aquellos que no utilizan combustibles de madera. Para la ciudad de Valdivia se cuenta con un presupuesto de 4 millones de dólares para ser utilizados en 3 años. La información sobre cómo postular se encuentra aquí 
La calefacción distrital es una tecnología ampliamente utilizada en países desarrollados como Islandia, Alemania, Japón, Dinamarca y otros, donde se entrega energía a poblaciones o condominios completos, o bien a grandes construcciones o complejos industriales. En Chile, existen algunos estudios al respecto. Por ejemplo, el “Estudio de prefactibilidad de proyectos de calefacción distrital con biomasa en zonas saturadas por MP2.5 en Chillán y Temuco”, o la “Evaluación de soluciones tecnológicas térmicas y eléctricas, marco regulatorio e instrumentos” (UDT, 2013). El objetivo de este último fue evaluar la prefactibilidad de implementar sistemas de calefacción distrital y/o cogeneración con biomasa en zonas saturadas del país, como medida para reducir los niveles de contaminación atmosférica sin dejar de fomentar el uso de biomasa como un energético local y renovable. El estudio puede descargarse aquí

 
El estudio concluye que los proyectos residenciales de calefacción distrital con biomasa no son competitivos con las alternativas convencionales de calefacción (leña, kerosene, gas licuado y otros combustibles). Sin embargo, si el Estado subsidiara la inversión en los sistemas de distribución, y sólo la planta de generación de calor fuera de inversión privada, las tarifas se reducen pudiendo competir con combustibles alternativos distintos de la leña, como el kerosene o el gas licuado, pero con una calidad de servicio muy superior. El estudio evaluó los beneficios directos en salud para la ciudad de Rancagua (45.943 millones de pesos), obteniéndose una relación beneficio/costo de 4,21 (por cada peso invertido por el Estado, éste se ve retribuido en 4,21 pesos como beneficio social), y se calculó una reducción de 138,7 ton/año de MP10 y 135,0 ton/año de MP2,5 (UDT, 2013).

En Chile existen pocos ejemplos de centrales distritales de calefacción, sin embargo existen algunas iniciativas destacables:

Torres de San Borja (Santiago): sistema distrital a biomasa (chips secos de pino y eucalipto principalmente) que entrega agua caliente y calefacción a un conjunto de 14 edificios de departamentos en la comuna de Santiago, beneficiando a unas 12.000 personas. Los equipos y una descripción del sistema se pueden observar acá

Cumbres del Cóndor (Santiago): otra iniciativa interesante es la construcción de un condominio de 5 edificios y 35 departamentos en Santiago, que obtiene energía térmica a través de una caldera central a biomasa, respaldada con calderas a gas, lo que permite efectuar servicios de mantención sin afectar el funcionamiento, e incorpora intercambiadores de calor individual y medidores de energía térmica por vivienda¹.

Villa San Sebastián (Temuco): este proyecto de calefacción distrital es impulsado por una empresa sanitaria en un conjunto habitacional ya existente. Se ha implementado un piloto en 5 viviendas de la Villa San Sebastian, las cuales son abastecidas por una pequeña caldera a biomasa. Cada vivienda cuenta con una subestación que regula las temperaturas ambientales y del agua. Si los resultados del piloto son positivos, la empresa proyecta implementar el sistema en toda la Villa, lo cual supone calefaccionar más de 200 viviendas.El combustible utilizado son desechos forestales. El proyecto disminuirá las emisiones de MP2,5 en 47 toneladas anuales.

Algunos Planes de Descontaminación Atmosférica (PDA) promueven la incorporación de estos sistemas en nuevos proyectos habitacionales. Por ejemplo, de acuerdo al PDA de Chillán, los nuevos proyectos inmobiliarios que se instalen en el área urbana de las comunas de Chillán y Chillán Viejo, que contemplen viviendas de más de 100 metros cuadrados, o que tengan una tasación comercial superior a las 2.000 UF, deberán presentar sistemas de calefacción integrados, distinto al uso de leña, o bien instalar sistemas de calefacción distrital que hagan más eficientes los procesos de combustión de la leña y otros dendroenergéticos²

Fissore, A., Colonelli, P. 2013. Evaluación Independiente del Programa de Reacondicionamiento Térmico. Informe Final. Ministerio de Vivienda y Urbanismo - Ministerio de Energía. 224 p.

INE (Instituto Nacional de Estadísticas). 2012. Censo de Población y Vivienda 2012. Disponible en http://www.ine.cl/cd2002/

Ministerio de Energía. 2014. Proceso participativo política energética: Energía 2050. Mesa de Eficiencia Energética Sector Tecnología y Otros. Presentación Sesión 2. Disponible en http://www.energia2050.cl/documentos

Ministerio de Vivienda y Urbanismo. 2015. Calificación Energética de Viviendas. Disponible en http://calificacionenergetica.minvu.cl/

Schueftan, A., González, A. 2015. Proposals to enhance thermal efficiency programs and air pollution control in south-central Chile. EnergyPolicy 79(1): 48-57.

UDT (Unidad de Desarrollo Tecnológico Universidad de Concepción), 2013. Evaluación de soluciones tecnológicas térmicas y eléctricas, marco regulatorio e instrumentos. Calefacción distrital con biomasa en Chile, Evaluación de prefactibilidad técnica, económica y social de proyectos piloto en Rancagua. 179p